¿QUIÉN ES WILDER ZAPATA?
Imagen no disponible
¿QUIÉN ES WILDER ZAPATA?
es comunicador, empresario y CEO de un ecosistema de bienestar, deporte y salud con presencia en 7 países. Exdeportista de alto rendimiento y ganador de El Desafío 2014, es también coach, escritor y conferencista. Cree en la familia, la meritocracia, la creación de empleo, la educación para el trabajo, el emprendimiento, el tejido empresarial, la tecnología y la transparencia como bases del progreso social y económico de Colombia.
Nació en 1991 en el barrio Aranjuez de Medellín, en un contexto de fuerte problemática social. A pesar de ello, se abrió camino como deportista de alto rendimiento y estudiante destacado, lo que le permitió cursar su pregrado y estudios complementarios en España, becado por su desempeño académico y su trayectoria deportiva.
En 2014
alcanzó reconocimiento nacional al convertirse en ganador del reality El Desafío, experiencia que marcó un punto de quiebre en su vida. Más allá de la visibilidad, ese logro fortaleció su vocación emprendedora y le permitió dar el primer paso para construir empresa y generar empleo en comunidades donde antes no había oportunidades.
Imagen no disponible
Imagen no disponible
Su primer proyecto nació en un barrio popular de Medellín con un propósito claro: llevar instalaciones deportivas de alta calidad a los lugares más vulnerables del país, demostrando que la calidad y el bienestar no deben ser privilegio de unos pocos. Con los años, esa visión se consolidó en un ecosistema internacional de bienestar que hoy genera miles de empleos y proyecta el talento colombiano a nivel global. Wilder es esposo y padre, y considera que la familia es la base de toda transformación social. Hoy da un paso hacia el servicio público con la convicción de trabajar por una Colombia con más oportunidades, más empleo formal, más apoyo al emprendimiento y una política basada en resultados, honestidad y hechos.
Imagen no disponible
Nací y crecí en Aranjuez, Medellín, un barrio complejo en ese entonces. Desde niño aprendí que el trabajo duro, disciplinado y honesto es el único camino para avanzar. Recuerdo acompañar a mi padre en algunos de sus tres trabajos. Uno de ellos era como carretillero. Cuando lo acompañaba, para mí no era trabajar: era tiempo de calidad con mi padre. Él ha sido y siempre será mi primer héroe, pues, a pesar de no tener nada material, me lo dio todo: su tiempo y su ejemplo.
Cuando tenía cinco años, empujando una carretilla, le pregunté: “Papá, ¿por qué si vendemos aguacates, en la casa no comemos aguacate?”. Me dijo: “Mijo, uno no se come el capital”.
A él y a mi madre les debo todo, pues con su ejemplo me enseñaron que podía alcanzar cualquier cosa con trabajo duro, disciplina y sin quitarle nada ni envidiar a nadie. Ellos me enseñaron que yo no era responsable de dónde había nacido, pero sí era responsable de dónde terminaría.
Colombia está llena de personas talentosas, creativas y trabajadoras, pero muchos crecen rodeados de miedo, sin oportunidades y con mensajes de “no se puede”. Yo creo exactamente lo contrario: cuando a una persona se le abre una puerta, se le da ejemplo y se le reconoce su esfuerzo, es capaz de transformar su destino, el de su familia y el de su comunidad.
También he aprendido que el deporte es un eje transformador. Por eso, tras haber sido estudiante destacado y deportista de alto rendimiento, pude estudiar, becado, mi pregrado y realizar estudios complementarios en España, lo cual empezó a darme, desde muy joven, una visión global del mundo.
Imagen no disponible
En 2014 la vida me dio la oportunidad de participar y ganar un reality show. No tenía "rosca", solo tenía el propósito de hacer las cosas bien. Con ese premio hice tres cosas: llevé a mis papás a conocer el mar, les di su casa propia y emprendí. No cambié ni la moto Boxer que heredé, con más de trece años de uso, y que se apagaba en cada loma de Medellín, lo cual pasaba tres o cuatro veces por día.
Mi primera empresa nació en Manrique, un lugar donde nadie había apostado antes. Fuimos los primeros en Colombia en llevar deporte de alta calidad a los rincones más vulnerados del país, porque siempre he creído que la calidad no debe ser un privilegio. Ahí entendí que emprender es generar empleo, dignidad y esperanza donde solo había resignación.
Con los años, ese proyecto creció y pasó de estar en los barrios populares de Colombia a cruzar fronteras, llegando a siete países. Hoy el grupo empresarial que fundé genera miles de empleos. Pero el crecimiento económico nunca ha sido mi único objetivo. Siempre he creído que una empresa debe ser un agente de transformación social. Por eso promovemos la educación, el deporte, el emprendimiento, la salud y el bienestar como pilares para construir ciudadanos más fuertes, más libres y más resilientes.
Creo en la meritocracia, en la educación para el trabajo, en el deporte como escuela de vida, en la familia como base de los valores y en la legalidad como terreno firme para avanzar como país. Colombia necesita reglas claras para invertir, confianza para los emprendedores y transparencia en el manejo de los recursos públicos. Sin seguridad jurídica no hay inversión; sin inversión no hay empleo y, sin empleo, no hay futuro para nuestros jóvenes. No quiero que mi historia sea excepcional, porque mi vida es hoy la historia de miles de colombianos que se levantan temprano, que luchan, que fracasan, que vuelven a intentarlo y no se rinden.
Hoy quiero llevar esa experiencia y esos resultados al servicio público: para que más jóvenes tengan oportunidades reales, para que más familias vivan con dignidad y para que el trabajo y el emprendimiento vuelvan a ser el principal vehículo de progreso, y así construir la Colombia en la que creemos.
Estoy convencido de que un país se construye cuando se protege a la familia, se apoya al que trabaja, se impulsa al emprendedor y se le devuelve la esperanza a la juventud. Ese es el país en el que creo. Ese es el país que quiero que construyamos juntos.